visual mediante actividades que incluyan
ejercicios y juegos específicos que permitan a los
niños adquirir destrezas y habilidades de forma
natural mediante la exploración. Como respuesta,
Villota y Carvajal (2023) afirman que la
aplicación del arte en los procesos educativos se
presenta de forma esencial en el desarrollo
biopsicosocial y neuropsicológico, procesos
determinantes para el aprendizaje del individuo.
Existe una gran conexión de las actividades
artísticas con la estimulación de la región
simbólica del cerebro, lo que es determinante para
la transformación cognitiva y lingüística en los
infantes (Villota y Carvajal 2023).
Siendo que, los procesos artísticos son empleados
a través del uso de los sentimientos y emociones,
la actividad del juego permite que las personas
expresen e interpreten su contexto de forma única,
facilitando la manera de comunicarse y socializar;
promoviendo la interacción y destacando la
importancia de la expresión emocional, tan
importante en la vida del humano. Por ello, es
imperante la conexión que el autor establece entre
el arte, el conocimiento y la sociedad (Chiriboga,
2022).
Considerando los aspectos señalados, la
UNESCO (2024) identifica la importancia de la
aplicación de actividades artísticas en el contexto
educacional, al tener presente la gran influencia
del uso de tics, las diversas crisis sociales, la
movilidad humana y las crisis del ambiente y de
la salud. Se evidencia la necesidad del uso de las
capacidades culturales y reestructuración de los
procesos educativos brindando a los estudiantes
competencias, comportamientos y valores
necesarios para defender la dignidad humana, la
responsabilidad social y ambiental, los derechos y
crear un futuro inclusivo, pacífico y sostenible. Se
visualiza la gran importancia del arte en la
educación para optimizar procesos esenciales por
medio de la cognición, atención, concentración,
memoria y comprensión. La "Hoja de ruta" de la
UNESCO respalda el uso del arte como
herramienta vital para el desarrollo cognitivo, con
un enfoque integrador que promueve un
aprendizaje significativo y placentero,
fomentando la creatividad, la motivación y
mejorando la atención en la educación.
En esta línea, Gardner (1990), propone su teoría
de las inteligencias múltiples, sugiriendo que las
personas tienen distintas formas de aprendizaje
que pueden potenciarse mediante estímulos. Para
esto, identifica varias inteligencias: espacial,
musical, intra- personal, interpersonal,
naturalista, corporal, kinestésica, lógico-
matemática y lingüística (Santana y Vera, 2020).
En este contexto, se incluye la teoría Cognitiva de
Jean Piaget, que indica el desarrollo de la
percepción relacionada con la interacción del niño
con su entorno para construir esquemas mentales
mediante procesos de asimilación y acomodación
(Díaz, 2020). A los 4 años, los niños están en la
etapa preoperacional, previa a la sensopercepción
vinculada con la exploración física de los objetos