1. INTRODUCCIÓN
El hepatocarcinoma (HCC) constituye una de
las neoplasias primarias del hígado de mayor
prevalencia a nivel mundial y representa una
causa significativa de mortalidad,
especialmente en pacientes con enfermedad
hepática avanzada Torres et.al 2020. Su
aparición se relaciona con procesos
inflamatorios crónicos, fibrosis y cirrosis,
condiciones que incrementan
considerablemente el riesgo de
transformación maligna y complican el
abordaje clínico Santos (2020). A pesar de los
avances diagnósticos, muchos casos
continúan identificándose en fases tardías
debido a la evolución silenciosa del tumor y
la inespecificidad de los síntomas iniciales
Godoy (2020). Estas limitaciones dificultan el
tratamiento oportuno y reducen las
posibilidades de intervenciones curativas,
especialmente en pacientes con
comorbilidades asociadas.
Las técnicas de imagen, particularmente la
resonancia magnética, han demostrado gran
utilidad para diferenciar patrones tumorales,
identificar lesiones con características
atípicas como la degeneración quística y
orientar la planificación quirúrgica con mayor
precisión González (2024). Sin embargo, el
manejo terapéutico sigue siendo un desafío,
ya que procedimientos como la hepatectomía
requieren un análisis integral del estado
funcional hepático, el control de
comorbilidades y la anticipación de
complicaciones perioperatorias González
(2023).
En este contexto, los estudios de caso
constituyen una herramienta valiosa para
comprender la complejidad del HCC y los
factores que influyen en su diagnóstico y
tratamiento. El presente trabajo describe un
caso clínico de hepatocarcinoma con
características quísticas, resaltando los desafíos
diagnósticos y terapéuticos que implica su manejo.
Asimismo, enfatiza la importancia de un enfoque
multidisciplinario y humanizado, centrado en la
seguridad, estabilidad clínica y bienestar integral del
paciente.
2. MARCO TEÓRICO
El hepatocarcinoma (HCC) es la neoplasia
primaria del hígado más frecuente y
constituye una de las principales causas de
morbilidad y mortalidad asociadas a
enfermedad hepática crónica en el mundo
Torres et.al 2020. Su desarrollo suele estar
relacionado con procesos inflamatorios
persistentes, fibrosis avanzada y cirrosis,
condiciones que incrementan
significativamente la probabilidad de
transformación maligna Santos (2020).
Diversos estudios han demostrado que los
pacientes cirróticos presentan un riesgo hasta
veinte veces mayor de desarrollar HCC,
especialmente cuando existen factores
etiológicos como hepatitis viral, alcoholismo
o esteatohepatitis Godoy (2020).
El diagnóstico temprano sigue siendo uno de
los mayores retos clínicos, debido a que el
HCC suele cursar de manera asintomática en
etapas iniciales. Por ello, la vigilancia
mediante ultrasonido abdominal y
biomarcadores séricos, como la
alfafetoproteína, continúa siendo
recomendada en pacientes de alto riesgo
González (2024). Sin embargo, en los últimos
años, el uso de técnicas de imagen avanzadas,
particularmente la resonancia magnética, ha
demostrado mayor precisión para identificar
lesiones hepáticas, caracterizar su
comportamiento vascular y diferenciar
tumores con componentes quísticos o atípicos.
Respecto al tratamiento, la resección quirúrgica sigue
siendo la opción terapéutica de elección en pacientes